martes, 28 de septiembre de 2010

Abrazo

No sé si era efecto del vino o es que estaba en una nube de felicidad (quizá eran ambas) pero lo cierto es que habían pasado 40 minutos de nuestra cena y yo me lo estaba pasando en grande.

Él era muy divertido, al principio me sentía algo cohibida y un poco a la defensiva pero enseguida comprendí que él estaba siendo como realmente era y eso me hacía pensar que estaba en una de las mejores cenas que jamás iba a tener, mejor incluso que las suculentas y agradables cenas de navidad que hacíamos mi familia y yo cuando vivíamos en York.

En cuanto nos retiraron el segundo plato Emilio nos trajo el postre:

-Bien, pareja, aquí está el Barfi, y dos copas de cava por cortesía de la casa. Espero que os guste- acabando de decir esto dejó el Barfi y el cava encima de la mesa y se marchó muy rápido ya que el restaurante estaba a rebosar.

Ejem, era mi impresión o realmente Emilio nos acababa de llamar "pareja", ¿en serio lo parecíamos?, ¿A caso pegábamos?, ¿Teníamos química? seguramente me quedé algo aturdida y en silencio por al menos unos cuantos segundos pues Miguel en seguida me preguntó si estaba bien:
-¡Marina!, ¡holaaaaa!, ¿Sigues en este mundo?.......... silencio.............. Marina, ¿Te pasa algo?.
-¿Eh? ¿Qué?, quiero decir.... ¿Qué me estabas diciendo?.
-Te estaba preguntando si te encontrabas bien, parecías algo... traspuesta- me contestó torciendo la boca.
-Oh, no qué va. Me encuentro estupendamente.
-Menos mal, a veces la comida india resulta un poco fuerte y bien.... no sienta bien a todos los estómagos- ahora fui yo quien torció la boca... así que esos segundos de confusión en los que yo estaba pensando si hacíamos buena pareja o no, él estaba pensando en si me urgía o no ir al baño... fantástico.
-¡Este barfi está realmente bueno!- exclamé.
-Sí, es el mejor que he probado nunca. De hecho, es el único que he probado en mi vida.
-mmm pues eso no te permite decir que es el mejor del mundo.....- le dije "regañándole".
-Claaaro, como tu has probado taaantos- me respondió irónicamente mientras cogía un pedazito de barfi.
-Pues sí, he probado bastantes.....- le repliqué.
-Es verdad, cuéntame eso de que vivías en York- dijo mirándome a los ojos con mucha concentración, ya podía haber habido un incendio en la cocina del "restaurante" que él me hubiera seguido mirando a los ojos.
-Pues eso vivía en York- con la cara que me puso comprendí perfectamente que esa respuesta tan seca no era la que esperaba así que me lo pensé y decidí contar un poco más- Nací en York, la familia de mi abuela materna era de allí y mi abuelo materno emigró de Barcelona a York cuando conoció a mi abuela. Estuvimos viviendo allí durante unos años y después ya nos vinimos a Barcelona.
-¿Qué edad tenías cuando os vinisteis?.
-14 años- respondí casi sin pensarlo.
-Vaya, te acuerdas perfectamente. ¿Te marcó mucho?.
-No, bueno sí, o sea no, sí, sí que me marcó.... es duro irse a vivir a otra ciudad, con otras costumbres, decir adiós a los amigos, familia... bueno, decir adiós a todo lo que te ha acompañado durante toda tu vida.
-Me imagino, de pequeño también me mudé.... sólo cambié de barrio, pero ya fue un cambio- torció la cabeza.
-Sí, aunque a pequeña escala, también fue un cambio. ¿Cómo que os mudasteis?- en seguida me arrepentí de haber hecho esa pregunta porque acababa de, indirectamente, darle permiso para que él me preguntara lo mismo.
-No lo sé muy bien, era realmente pequeño... debía tener unos 5 o 6 años... pero creo que tuvimos algunos problemas económicos y tuvimos que dejar el piso para irnos a uno de alquiler- me contó algo acomplejado. - Pero bueno, eso ya es agua pasada... ¿Y tú?, ¿Por qué os mudasteis?- lo sabía, sabía que me iba a preguntar eso...
-Bueno, ya sabes.... lo típico. - esa respuesta me daba tiempo para pensar.
-¿Lo típico?, ¿Qué motivo es típico para una mudanza? hay muchos, que la casa se queda pequeña, que ha habido un ascenso el en trabajo de tus padres, que....
-¡¡Sí!!, ¡¡¡ eso es!!!- dije algo sobresaltada al oír por su boca una buena excusa... ejem, sí, eso es...- dije con una exagerada calma -mi madre heredó una parte de las fábricas de mis abuelos y nos tuvimos que venir a Barcelona para que se pudiera hacer cargo.
-¿ Y volvéis a York muy a menudo?
-Oye, me estoy sintiendo como si estuviera en un tercer grado... me están hasta sudando las manos- bromeé... aunque en realidad era cierto.
-Es verdad, perdona... es sólo, no sé, me pareces muy interesante... desde que te vi subiendo al bus con la piruleta en la boca que supe que no eras normal.
-Mmmm, también llevaba un chicle de menta en la boca, pero con el ostiazo me lo tragué.... soy así de interesante- le dije en un tono irónico.
-¿¡Qué!?, ¿Llevabas un chicle?, Dios.... a parte de interesante también eres....
-¿Torpe?, ¿Patosa?, ¿Negada?, ¿Zopenca?, ¿Inú...
-¡¡No!!, nada de eso- me interrumpió- a parte de interesante también eres increíble.
-A- Fue lo único que pude contestar.
-Bueno, delicioso el barfi, ¿eh?- dijo cuando los dos le pegábamos el último bocado.
-Sí, realmente bueno.
-Pediré la cuenta, en seguida vengo... la cuenta también hay que pedirla directamente.
-A.... vale, emmm ¿Cuánto es?.
-¿Pagamos a medias?.
-Si te parece bien, sí.
-Vale, pues serán unos 20€ por coco.
-Mmm no sé si lo tendré justo- rebusqué en mi monedero- sí, mira ten- y los cogió para llevarlos a caja.
Así que ya está... nuestra cena se había acabado, había estado genial y no quería que acabara aún ¿Y si le decía de ir a tomar algo en algún pub? o sonaría muy desesperado... y sí él no quería continuar conmigo y todo lo que me había dicho de interesante e increíble era para quedar bien, la verdad es que lo de que no haya insistido ni un poco en pagar él me había dejado algo fría... en fin, tenía pensado hacerlo a medias pero aún así... me parece raro que no haya insistido en pagar todo él... oh, mierda... seguro que le he parecido una aburrida, bueno... ya viene, será mejor que deje fluir las cosas....
-Ten, el cambio. Al final ha sido menos de lo que pensaba- me dijo mientras me devolvía 1.20€.
-A, gracias...- le contesté y me cogió suavemente del brazo, empezamos a salir del restaurante, dijimos adiós a Emilio y bajamos por esas viejas escaleras hasta llegar a la calle. Entonces, me llené de valor y lo hice, se lo pregunté:
-¡Anda! pensaba que sería más tarde...- exlamé mirando a mi reloj- ¿Te apetece que vayamos a tomar unas copas?- le pregunté, evitando totalmente el tono de súplica, o al menos intentándolo.
-¿Quieres emborracharme?- te advierto que soy un facilón cuando bebo- me dijo bromeando.
-Mmm para tu desgracia yo no puedo decir lo mismo...
-Oye, que no me acordaba, aún tienes mi pañuelo... y bueno... emmm.
-Sí claro, ten aquí lo tienes, yo tampoco me acordaba ya- y se lo dí después de haberlo buscado por mi bolso- pero va dime, ¿Te apetecen unas copas?.- le guiñé el ojo.
-Pues... lo cierto es que mañana entro pronto a trabajar... así que será mejor que vaya ya para casa, pero oye, si te apetecen unas copas, al girar la esquina hay un pub buenísimo, hay buen ambiente y siempre hay gente interesante.
-Ah, bueno... quizá me pase, un día de estos. También me iré a casa.
-Bien, pues quiero decirte que esta noche me lo he pasado genial, eres única. Yo tiro por aquí, ¿tú?- dijo señalando hacia lo alto de la calle con el dedo índice.
-No, yo he de bajar esta calle... bueno, también me lo he pasado muy bien, gracias por todo- y nos dimos dos besos. Bajé un poco por la calle y paré, miré hacia atrás... él no estaba, ya había girado la esquina. Cogí con mi brazo derecho el bolso casi vacío sin su pañuelo. Y con la vista puesta en el suelo continué caminando hasta mi casa... con las mangas de su jersey abrazándome por la cintura.
Marina

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